1º Simposio Internacional de Artistas Plásticos

«En el ombligo de la luna»


En diciembre de 2017, Daniela Jauregui Servín, Rita Morales Martínez, Estanislao Gregorio Luna y Carlos Quiroz Bazúa se reúnen para darle forma al proyecto más ambicioso del arte internacional con sede en México. El 1º Simposio Internacional de Artistas Plásticos «En el Ombligo de la Luna», se convirtió en un escenario para el arte radicante en nuestro país.

La idea fue convertir en mexicanos a artistas de todo el mundo por un breve tiempo; llevarlos a vivir y sentir una cultura de naturaleza multicultural desde sus orígenes, un México sin máscaras; con el chile y sus sabores, con el lenguaje florido, con la estimulación constante de los colores que le permitieron a Tamayo dibujar sus perros y sus sandías. Invitarlos hacia la mitología del Ombligo de la Luna, que entraña no sólo un nombre, sino una cultura compleja de gran sustento histórico, implica un espacio-tiempo que en la geometría de las líneas y los puntos tiene heridas que se han guardado, tiene historias de claros-obscuros que forman parte de esta identidad mexicana.

El reto del anfitrión no es ser sólo cálido, sino conocedor de lo mínimo elemental para que los resultados no trastoquen el proyecto y se confundan las visiones del jardín fugaz. Siendo sincrónico con el proyecto y serio en su naturaleza, no se trata de una responsabilidad menor, los radicantes regresarán a su tierra y habrá quedado en ellos el cimiento de México; la dinámica hacia la construcción del modelo debiese incluir a los jardineros perfectos en búsqueda de la congruencia metafórica, es decir, a los responsables culturales de la nación (en el imaginario de modelos socio-culturales de trascendencia global), pero en nuestro México surrealista, ese que impactó a Dalí, eso no es posible; pues el desconocimiento al Radicante, pese a que se trata de un proceso filosófico de gran trascendencia conceptual, ve fuera del ojo cultural la propuesta. La responsabilidad recayó en miembros de la sociedad civil que apoyados por una institución educativa nacional tuvieron que tomar las riendas de un carro mitológico nombrado en aquella visión del águila sobre un nopal.

Lo novedoso del tema sorprende también a las autoridades culturales que desconfían del grupo internacional. México aún no es radicante, México tiene raíces profundas que impiden su desplazamiento, la constante es el miedo a perder, a perdernos o quizá a encontrarnos en otras latitudes, o quizá a despertar dejando a nuestra «mujer dormida», o quizá no distraernos por si la promesa de nuestro último tlatoani se cumpliera; en cualquier forma somos átomos antiguos, en un espacio tiempo del no salto.

Los procesos electorales se asoman sólo para recordarnos que en espera de un cambio, en México el universo se detiene, nuestro universo que en su planteamiento político se simplifica así literal, en un solo verso. Nuestras autoridades culturales tienen prohibido por ley participar en actos públicos….Cómo decirles a los radicantes que aquí «el tiempo se detuvo», no hubo necesidad…ellos se dieron cuenta. Con todos los obstáculos posibles pudimos decir: «Bienvenidos a México».

Construir el espacio-tiempo, para generar arte, es una enseñanza ancestral de los abuelos en el Anáhuac, la memoria resguardó sus saberes en figuras geométricas de arquitectura milenaria; pero transportar ese conocimiento al México actual en sus ámbitos de estructura político- social se plantea más allá de la literatura de ficción. En la odisea, sólo el Instituto Politécnico Nacional se adjudica al «Ulises» de Homero o de Joyce; el resto de nuestras instancias culturales se adhieren con reservas, más en la observación que en la participación. Cuáles arenas colocar sobre las macetas de las flores, cómo nutrir las raíces los artistas, pareciera no ser un elemento que le preocupe a las políticas culturales del país, no por lo pronto para este evento.

El 1er. Simposio Internacional de Artistas Plásticos “En el Ombligo de la Luna”, se construye de la mano de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura Unidad Tecamachalco del IPN, de su Director, Maestro Juan Tinoco y de su profesor investigador, Gregorio Luna, de los ciudadanos Carlos Quiroz Bazúa, Alejandro Hernández Rosado, Rocío Esquivel, Rita Morales Martínez y por supuesto de las líneas de Daniela Jáuregui. Juntos conceptualizan la participación de México en el ámbito de lo global; será un impacto a las universidades de 20 países que se aglutinan para generar, con sus artistas, sus raíces mexicanas.

Cae en la responsabilidad ciudadana generar el modelo cultural que habrá de nutrir a los radicantes, las líneas para la participación surgen desde la confianza absoluta de que México tiene una amplia historia por conocer, pues aún permanece su gloria en los anales del tiempo y en la construcción de la arquitectura de su pasado. No somos antropólogos, ni sociólogos, no somos artistas, sólo un grupo de mexicanos recopilando lo sustancial para llevar a nuestros visitantes a las venas de un México que no ha sido des-construido, la ciencia no nos abriga hoy, pero nos heredó el pasado para demostrar la grandeza de una cultura que aún nos cobija.

Del 21 de mayo al 3 de junio del 2018 se llevó finalmente el 1er. Simposio Internacional de Artistas Plásticos “En el Ombligo de la Luna donde se conjugaron 30 artistas nacionales y a 30 más extranjeros.

El proceso generó  la 1ª Colección de Arte en el género radicante que ensambla una hoja de ruta hacia el México desde lo global. Se trata de una muestra de traducciones contemporáneas de mitos, altermodernismos del México antiguo, un repaso por los impulsos alegóricos de la grandeza de nuestro país.

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