Brosimum Alicastrum


En el mundo alrededor de 925 millones de personas no disponen de alimentos suficientes; es decir 6 veces la población de México ; en tanto en el planeta hay más de dos mil millones de hectáreas de tierras degradadas y deforestadas, que han dejado de producir alimentos y prestar servicios ambientales.

La deforestación ha acelerado el cambio climático, y traerá como consecuencia (de acuerdo a el Banco Mundial) 100 millones de pobres más para el 2030; es decir, la población completa de Paraguay o Nicaragua cada año.

La nutrición deficiente provoca casi la mitad (45%) de las muertes de niños menores de 5 años (3.1 millones de niños al año).

En los países en desarrollo 66 millones de niños acuden a la escuela primaria hambrientos, 23 millones en África.

Necesitamos una acción conjunta y decidida si queremos nutrir a los 925 millones de hambrientos y los dos mil millones adicionales de personas que vivirán en el año 2050.

El sector alimentario tiene hoy una oportunidad en los bosques para eliminar el hambre y la pobreza.

Con más de 70 nombres desde México hasta el Amazonas, es ahora reconocido por su valor económico, social y ambiental. Todos los grupos originarios de América lo consumen hasta la fecha combinado con el maíz para complementar su dieta, pero en los últimos cincuenta años sus cualidades nutritivas y funcionales están demostrando los beneficios en la alimentación y en la salud humana.​

El árbol mágico de América Latina

Es un árbol abundante en las selvas tropicales de América, que conforma bosques estables, donde diversas formas de vida animal encuentran refugio y alimento; monos, aves, tapir, jabalí, ciervos y muchos más consumen los brotes como forraje, devoran los frutos verdes y maduros, provocando que las semillas lleguen al suelo, y aquí los insectos aprovechan los restos del pericarpio, con la germinación de las semillas los herbívoros continúan alimentándose del ramón.​

Hoy en día el ramón representa la oportunidad para reemplazar las praderas de pastizales por bosques forrajeros en todas las regiones tropicales del mundo. 

El árbol de ramón hace posible la alimentación humana, la producción de carne y leche, así como la conservación de la biodiversidad y la estabilidad de los ecosistemas sin cancelar el desarrollo humano.​

Frente al cambio climático y sus efectos en la producción de alimentos, la desertificación, la pérdida de la fertilidad de los suelos y  la biodiversidad, el Ramón se vislumbra como la mejor alternativa para mitigar los efectos.​