Colección Altermodernismos


En esta primera serie podemos ver cómo el fragmento se convierte en leitmotiv de la composición, mostrando la imposibilidad de representar la realidad directa y llanamente (como sistemas de objetos organizados armónicamente); en la segunda, estos fragmentos son recompuestos mágicamente a través de un principio ordenador: el deseo. La naturaleza cobra formas femeninas, sutiles o grotescas; simbólicas o alegóricas; o formas masculinas soterradas y violentas (desde figuraciones ingenuas hasta manipulaciones eróticas).

Estos ejercicios exploratorios nos ayudan a pensar el arte altermodernista, más allá de la cultura occidental al proponer una nueva TOPOGRAFÍA que supera el binarismo centro / periferia con una nueva TOPOLOGÍA, una nueva manera de estudiar la proximidad tanto como la otredad, de trazar el espacio y ubicar los agujeros y los límites de los fenómenos culturales que rondan nuestra identidad, desde la perspectiva de una tribu nómada de artistas etnógrafos-antropólogos radicantes. Las obras de estos núcleos conceptuales son pues el resultado exploratorio de un régimen de intensidades que mide o registra un desplazamiento: de la estética e la intervención cultural, desplazando y emplazando oblicuamente el margen de la identidad (la suya tanto como la nuestra) desde su posición como «inventores de recorridos dentro del paisaje cultural, nómadas recolectores de signos». (Bourriaud 2009)

Gustavo Luna